Bajo el sol de terracota,
el Índico canta una nana de sal
sobre la arena cálida de Bazaruto.
Mozambique es tierra de manglares y marimbas,
donde el viento susurra historias
entre cocoteros que besan el cielo.
En sus calles late el pulso de la
historia,
un latido fuerte y valiente
que florece en cada amanecer de Maputo.
Madera tallada, capulanas de colores
y la marea constante de un pueblo
que teje su futuro con hilos de esperanza.
La luna ilumina la costa de
Quirimbas,
reflejando el espíritu indomable
de un país que danza al compás del río Zambeze.
Tierra de contrastes, tierra de paz,
un latido africano
que jamás dejará de vibrar.